Predicación
Qué pide Dios de mí
Resumen
Efesios 5:1-16 presenta la vida de quienes han recibido a Cristo como una vida de hijos amados, llamados a imitar a Dios y a andar en amor. La exhortación contrasta el pasado de tinieblas con la nueva condición de luz en el Señor. Por eso quedan fuera la inmundicia, la avaricia, las palabras deshonestas, las necedades y las obras infructuosas de las tinieblas. La comunidad debe reconocer que los días son malos, aprovechar bien el tiempo y escuchar el llamado a despertar, levantarse de los muertos y recibir la luz de Cristo.
La obediencia no depende de una vigilancia externa, sino de un corazón tratado por Dios mediante la Palabra. La persona que pertenece al Señor busca su guía, se despoja del viejo hombre y de sus deseos engañosos, renueva el espíritu de su mente y se viste del nuevo hombre, creado en justicia y santidad. Esa transformación alcanza la conducta diaria: desechar la mentira, hablar verdad y cuidar que ninguna palabra corrompida salga de la boca, sino aquella que sirve para la necesaria edificación. El buen comportamiento debe sostenerse dentro de la iglesia y también en el trabajo y ante quienes rodean al creyente. La luz manifiesta lo oculto, porque nadie puede esconderse de Dios ni engañarlo.
El despertar espiritual implica más que reconocer el cansancio: levantarse de entre los muertos significa abandonar prácticas que no glorifican a Dios y volver a servirle, adorarle, buscarle en oración y ofrecerle ayuno con perseverancia. La luz recibida debe reflejarse en buenas obras para que otros glorifiquen al Padre. La noche está avanzada y el día se acerca; la iglesia vive en expectativa de la venida del Señor y permanece vestida con las armas de la luz. La condición espiritual necesita ser examinada, la corrección recibida mientras hay oportunidad y la obediencia puesta en práctica, porque Cristo sigue dispuesto a alumbrar el caminar de quienes se levantan.
Puntos clave
- La vida nueva en Cristo identifica al creyente como hijo amado, llamado a imitar a Dios y a caminar como hijo de luz, no como imitador del mundo.
- El viejo hombre y sus deseos engañosos ceden ante una mente renovada, el nuevo hombre vestido de justicia y santidad, la verdad y las palabras que edifican.
- La conducta cristiana alcanza la iglesia, el trabajo y las relaciones diarias: la verdad reemplaza la mentira y las palabras deben edificar.
- Despertar espiritualmente significa abandonar las obras ocultas y permitir que la luz de Cristo manifieste lo que no agrada a Dios.
- La noche está avanzada; la iglesia se prepara para la venida del Señor mediante la Palabra, la oración, el ayuno, la fe y la obediencia a la corrección divina.
Textos mencionados
- Efesios 5:1-16
- Efesios 5:1
- Efesios 5:8
- Efesios 4:22-25
- Efesios 4:29
- Efesios 5:14
- Mateo 5:14
- Efesios 5:11-12
- Marcos 4:22
- Proverbios 14:2
- Romanos 13:11