Predicación
Caballeros, busquemos con todo nuestro corazón a Dios para conocerle más de cerca
Resumen
Hechos 17:22-26 presenta a Pablo en el Areópago de Atenas, una ciudad llena de santuarios y entregada a la idolatría. Entre tantos altares, encuentra una inscripción dedicada al Dios no conocido y anuncia al Creador que hizo el mundo, es Señor del cielo y de la tierra, da vida y aliento y no depende de templos levantados por manos humanas. La escena revela la distancia entre la religiosidad y el conocimiento verdadero de Dios, pero también la oportunidad de acercar su verdad a quienes buscan respuestas.
Los atenienses querían escuchar algo nuevo y discutían desde filosofías distintas. Epicureos buscaban placer y tranquilidad, mientras los estoicos confiaban en su sistema de sabiduría, pero ninguno conocía al Dios verdadero. Pablo no calló ante esa confusión: la obediencia, la humildad y el fuego del Espíritu Santo hacen al creyente portador de la palabra. La gracia recibida produce fruto, porque Dios toca, cambia y transforma al que rinde el corazón. El Dios creador también reconcilia: en Cristo, los que estaban lejos son acercados, la pared de separación cae y pueblos distintos llegan a ser uno mediante la cruz.
Conocer a Dios implica una entrega completa, no una emoción superficial ni una vida doble. Su presencia no queda encerrada en un edificio; habita en corazones santos y temerosos de Dios, no en un corazón altivo o arrogante. Por eso la iglesia es llamada a volver al Señor si se ha descuidado, a servir aun cuando falten fuerzas y a anunciar las buenas nuevas a las almas perdidas. La fe se recibe de Dios y debe ejercerse con cordura, sin tener un concepto más alto de sí mismo. Todo existe por Él, por medio de Él y para Él; así, cada creyente rinde su corazón, busca conocerle más de cerca y participa con amor en la obra que Dios sostiene y fortalece.
Puntos clave
- La religiosidad y la búsqueda de novedades no sustituyen el conocimiento del Dios verdadero.
- El Dios creador da vida y aliento, no depende de templos humanos y tiene propósito para cada persona.
- La obediencia, la humildad y el fuego del Espíritu Santo convierten al creyente en portador de la palabra.
- Cristo derribó la pared de separación y reconcilió con Dios a pueblos que estaban lejos y cerca.
- Conocer a Dios exige un corazón rendido, santo y dispuesto a servir y anunciar las buenas nuevas aun en la debilidad.
Textos mencionados
- Hechos 17:22-26
- Génesis 1:1
- Juan 4:21-22
- Juan 15
- 1 Corintios 3:16
- Efesios 2:11-17
- Romanos 11:36
- Romanos 12:3