Predicación
Jesús llama a pecadores al arrepentimiento
Resumen
Lucas 5:27-32 presenta a Leví, también llamado Mateo, sentado en el banco de los tributos públicos, marcado por un oficio despreciado y asociado con el abuso. Jesús lo mira y le dice sígueme; Leví deja el puesto y lo sigue, y después reúne en su casa a publicanos y otros pecadores. Ante las preguntas de escribas y fariseos, Cristo declara que los sanos no necesitan médico y que vino a llamar a pecadores al arrepentimiento. La escena revela que la gracia busca precisamente a quienes reconocen su enfermedad del alma.
Mateo muestra la obediencia que no posterga el llamado: dejó aquello que sostenía su vida y recibió una nueva dirección. La misma verdad aparece en Lucas 18: el fariseo practicaba ayuno y diezmo, pero su orgullo y menosprecio lo cerraban al perdón; el publicano, en cambio, reconoció su pecado, se humilló y pidió misericordia, por lo que regresó justificado. El arrepentimiento no consiste en comparar méritos ni comprar el favor de Dios con ofrendas o prácticas religiosas, sino en rendir un corazón sincero. La misericordia también se retrata en Mefiboset, abandonado en Lodebar y convencido de ser un perro muerto: el rey David lo llamó, le quitó el temor, restituyó su herencia y le dio lugar permanente a su mesa.
Así, Cristo recibe al pecador señalado, enfermo, herido o arrastrado por una vida sin fruto; su gracia transforma al cobrador en discípulo, levanta al marginado y restaura a quien llega quebrantado. La iglesia queda ante una decisión presente: continuar escondida tras la altivez religiosa o reconocer la necesidad de perdón. El llamado de Dios ofrece una extensión de misericordia, libertad de la condenación, sanidad del alma y vida eterna, no riquezas ni ventajas terrenales. La respuesta fiel es confesar el pecado, abandonar la autosuficiencia y acudir con humildad al que perdona, sana y hace una nueva criatura. Quien acepta ese llamado puede salir justificado y servir al Señor con todo el corazón.
Puntos clave
- Jesús llamó a Mateo, y él dejó su puesto para seguirlo sin postergar la obediencia.
- La práctica religiosa no sustituye un corazón humillado; el orgullo y el menosprecio impiden reconocer la necesidad de perdón.
- El publicano regresó justificado porque confesó su pecado y pidió misericordia.
- Cristo recibe al pecador enfermo del alma y transforma vidas señaladas, como las de Mateo y Mefiboset.
- El arrepentimiento responde al llamado de Dios y ofrece perdón, libertad de condenación y vida eterna.
Textos mencionados
- Lucas 5:27-32
- Mateo 9:9
- Lucas 18:9
- 2 Samuel 9