Predicación
Los dos lugares donde van los seres humanos
Resumen
La escena del rico y Lázaro presenta dos destinos después de la muerte. El rico se vestía de púrpura y lino fino, celebraba banquetes cada día y se entregaba a deleites carnales; Lázaro, pobre y cubierto de llagas, murió y fue llevado al lugar de consuelo. El rico quedó atormentado en el Hades, con una sed tan intensa que pedía siquiera una gota de agua. La diferencia no fue tener riqueza ni vestir bien, sino vivir sin tomar en cuenta a Dios, sin renunciar al pecado y sin prepararse para la eternidad. La vida terrenal es corta, mientras el destino eterno no puede corregirse después de la muerte.
El temor de Dios significa reverencia y guarda el corazón cuando aparece la tentación: quien reconoce que Dios mira y puede juzgar no da lugar al pecado. Las listas citadas en las Escrituras advierten que la fornicación, la idolatría, el adulterio, la inmoralidad, las borracheras, los pleitos, las envidias, los homicidios y la mentira, junto con otras obras de la carne, impiden heredar el reino cuando se practican sin arrepentimiento. Una sola de esas prácticas basta para poner en peligro la salvación. La palabra de Dios es la luz disponible ahora; no hace falta esperar otra revelación, una señal o una oportunidad posterior. El purgatorio no ofrece una salida, y la súplica del condenado ya no cambia su condición.
Por eso, la iglesia se mete completo en Cristo, se consagra y corta con todo lo que la arrastra al pecado. La renuncia puede tocar una mano, un pie, un ojo, una amistad, una adicción o cualquier hábito que estorbe el servicio a Dios. La respuesta urgente consiste en confesar el pecado, pedir perdón y reconciliarse con el Señor mientras existe oportunidad. Cristo viene y la muerte también puede llegar; la preparación no puede posponerse como hizo el rico. La iglesia está llamada a vivir con temor, respeto y reverencia, sin menospreciar el privilegio de orar, cantar, testificar y servir. Así queda delante la decisión entre permanecer en una vida doble, encaminada al tormento, o consagrarse para heredar el reino de los cielos, el lugar de paz, fortaleza y contentamiento que Dios ha preparado.
Puntos clave
- El rico terminó en tormento no por tener riqueza o vestir bien, sino porque vivió entregado a los deleites y sin tomar en cuenta a Dios.
- Lázaro recibió consuelo y paz, mostrando que la esperanza de la vida eterna vale más que las condiciones terrenales.
- El temor de Dios guarda el corazón del pecado y llama a cortar con toda práctica que impide heredar el reino de los cielos.
- Las listas bíblicas advierten sobre idolatría, inmoralidad, borracheras, pleitos, mentiras y otras obras de la carne.
- La oportunidad de arrepentirse, confesar el pecado y reconciliarse con Dios existe ahora, antes de la muerte y del regreso de Cristo.
Textos mencionados
- Lucas 16:19-31
- Colosenses 3:1
- 1 Corintios 6:9
- Gálatas 5:19
- Apocalipsis 21:8
- Romanos 1