Predicación

Unidos, para ver la gloria de Dios

Hno. Eduardo Fajardo Juan 17:11, 21

Resumen

Juan 17 presenta a Jesús orando al Padre por los discípulos que permanecen en el mundo. La petición central es que sean uno, así como el Padre y el Hijo son uno, para que el mundo crea que el Padre envió a Cristo. La unidad no es una apariencia externa, sino una comunión de propósito, pensamiento, oración y entrega que permite ver la gloria de Dios.

Los ciento veinte reunidos unánimes en ruego y oración muestran que la presencia celestial acompaña a una iglesia que busca lo mismo. También compartían lo que poseían y no vivían como dueños aislados. La división, en cambio, pertenece a la obra del enemigo, que entra en familias, matrimonios y pueblos para sembrar contienda, soledad, egoísmo y envidia. La iglesia permanece firme cuando trabaja con una mano y pelea con la otra, cuidando a sus familias y sosteniendo las necesidades de sus hermanos.

El amor cristiano se alegra cuando otro recibe bendición y se duele cuando otro padece. La búsqueda de Dios no queda limitada a los privilegios o a los momentos públicos, sino que llega a ser un deleite diario y un anhelo por su presencia. Así, la iglesia puede levantarse como sal y luz, resistir las obras del diablo, orar unos por otros y esperar un mover del Espíritu Santo que transforme vidas y haga visible la gloria de Dios.

Puntos clave

  • Cristo pidió al Padre que su iglesia permaneciera unida, con un mismo sentir y un mismo pensar.
  • La unidad de los ciento veinte, reunidos unánimes en ruego y oración, prepara el ambiente para que descienda la presencia de Dios.
  • La iglesia pelea por sus familias cuando permanece junta, ora por las necesidades de los hermanos y resiste las obras divisorias del enemigo.
  • El amor verdadero rechaza el egoísmo y la envidia, se alegra por la bendición ajena y se duele con quien padece.
  • Buscar la presencia de Dios debe convertirse en un deleite constante, para que la iglesia sea sal y luz en los últimos días.

Textos mencionados

  • Juan 17:11, 21