Predicación
Sigamos anunciando que en Jesucristo hay poder
Resumen
En Hechos 3:6-8, Pedro y Juan suben juntos al templo a la hora de la oración y encuentran en la puerta Hermosa a un hombre cojo de nacimiento. Cada día lo llevan para pedir limosna a quienes entran, y él espera dinero. Sin embargo, los discípulos anuncian que no tienen plata ni oro, pero entregan lo que poseen: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, el hombre puede levantarse y andar. La sanidad muestra que el poder pertenece a Jesús y que Dios usa a sus servidores para alcanzar al detenido.
Pedro lo toma por la mano derecha; al instante se afirman sus pies y tobillos, se pone de pie, salta, camina y entra al templo alabando a Dios. Quien esperaba una limosna recibe algo más valioso, y su restauración llena de asombro a quienes lo conocían. La misma verdad aparece en la tempestad: según Mateo 8:23 y Lucas 8:22, los discípulos obedecen a Jesús, atraviesan el lago en una barca y quedan rodeados por olas que amenazan hundirlos. Jesús reprende al viento y al mar, y llega la bonanza. En la aflicción, la fe busca al Maestro, porque él es más fuerte que el viento.
Estas escenas llaman a la iglesia a seguir anunciando que en Jesucristo hay poder para sanar y calmar la tempestad. Niños, adolescentes y adultos participan como servidores del Señor, también mediante la alabanza. La vida espiritual no debe quedar sentada en la comodidad: quien anuncia esperanza acompaña, toma la mano y ayuda a levantarse a quien está detenido. El creyente agradece la obra recibida entrando cada día en la presencia de Dios con alabanza, y conserva la seguridad de que Cristo puede levantar y ayudar a caminar en cualquier tempestad. Así, la comunidad persevera en el servicio, confiesa que en Jesús hay salvación y lleva esa noticia a las almas que todavía están perdidas.
Puntos clave
- El poder para sanar pertenece a Jesucristo, quien levantó al hombre cojo de la puerta Hermosa.
- Los servidores de Dios anuncian esperanza y también toman la mano de quien no logra levantarse.
- La vida espiritual no puede acomodarse; está llamada a levantarse, caminar y servir donde Dios la envíe.
- En la tempestad, la ayuda segura se encuentra al acudir a Jesús, cuya autoridad calma el viento y el mar.
- Niños, adolescentes y adultos alaban a Dios y anuncian su salvación a quienes todavía están perdidos.
Textos mencionados
- Hechos 3:6-8
- Mateo 8:23
- Lucas 8:22