Predicación
¿Estás preparado para cuando Cristo venga?
Resumen
La segunda carta de Pedro presenta el día del Señor como una realidad prometida, aunque burladores preguntan dónde está su venida y consideran tardanza lo que Dios ha dispuesto. El tiempo divino no se mide como el humano, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no demora por indiferencia, sino que permanece paciente, porque no quiere que nadie perezca y abre tiempo para el arrepentimiento. El mundo antiguo pereció bajo el agua, mientras los cielos y la tierra actuales están reservados por la misma palabra para el fuego del juicio.
La promesa se afirma en las palabras de Jesús, prepara moradas y volverá para llevar consigo a los suyos, y su ascensión confirma que regresará como fue visto ir al cielo. Por eso la preparación no consiste en esperar pasivamente, sino en vivir de manera santa y piadosa, apartada del pecado, con las vestiduras limpias, sin mancha ni arruga. El siervo fiel permanece ocupado en la voluntad de su Señor; la iglesia persevera congregándose, escuchando la Palabra, orando y velando. La parábola de las diez vírgenes añade la imagen decisiva, todas tenían lámparas, pero solo las prudentes llevaron aceite, figura de una vida sostenida por la presencia del Espíritu Santo.
Las señales de los últimos tiempos, como guerras, hambres, pestes, terremotos, persecución y el enfriamiento del amor, llaman a un despertar espiritual, no al miedo. Cristo puede venir cuando menos se espera, como ladrón en la noche, y la puerta puede cerrarse mientras quienes no se prepararon todavía buscan aceite. La iglesia es exhortada a examinar su corazón, arrepentirse, ser fiel y perseverar hasta el fin. La decisión no se delega, cada creyente responde ante Dios por la vida que lleva. Hoy existe oportunidad para ponerse a cuentas con el Señor y vivir en santidad, porque la espera conduce a una esperanza gloriosa junto a Cristo, mientras la falta de preparación deja al ser humano ante una eternidad de tormento.
Puntos clave
- La aparente tardanza de la venida de Cristo revela la paciencia de Dios, que concede tiempo para el arrepentimiento.
- La preparación espiritual se demuestra en una vida santa, apartada del pecado y con vestiduras limpias, sin mancha ni arruga.
- El siervo fiel permanece ocupado en la voluntad de Dios, congregándose, escuchando la Palabra, orando y velando.
- Las lámparas necesitan aceite: la presencia del Espíritu Santo sostiene una espera vigilante.
- La puerta se cerrará cuando llegue el Esposo, por lo que la iglesia está llamada a despertar y perseverar hasta el fin.
Textos mencionados
- 2 Pedro 3:1-9
- Juan 14:1-3
- 2 Pedro 3:11
- Lucas 12:41
- Mateo 24:42
- Marcos 13
- Lucas 12:40
- Mateo 25:1
- Mateo 24:3