Predicación
Culto Evangelístico — Pastora Alma Martinez, 16 de noviembre de 2025
Resumen
El Salmo 100 aparece como una exhortación a la gratitud dirigida a habitantes de toda la tierra. Sus cinco versículos convocan a cantar alegres a Dios, servirle con alegría, entrar por sus puertas con acción de gracias y acercarse a sus atrios con alabanza. La pregunta central examina si la iglesia practica esas palabras al reunirse, pues la casa del Señor no es lugar para buscar novio, buscar novia, mirar cómo llegan vestidos o perder el tiempo, sino para escuchar la Palabra y renovar las fuerzas en la presencia de Dios.
La alabanza nace del reconocimiento de quién recibe el canto: Jehová es Dios, Creador, Señor, Salvador, Sanador, Libertador y Pastor de sus ovejas. Cristo, la roca de la salvación, se despojó de todo lo que tenía y entregó la vida por amor, rompiendo cadenas y ofreciendo vida abundante. Por eso el canto no depende de tener buena voz ni de sentirse bien; puede brotar en la enfermedad, el conflicto familiar, la calumnia, el enojo y la confusión. Los Salmos 95, 96, 66 y 81 refuerzan que toda la tierra aclame con júbilo, bendiga el nombre de Dios y anuncie su salvación; Colosenses 3:16 añade salmos, himnos y cánticos espirituales.
Servir también es alabar: limpiar, participar, cantar, tocar o traer una parte de la reunión debe hacerse con alegría y de todo corazón para el Señor. Reconocer que Dios nos hizo y que somos pueblo suyo y ovejas de su prado desplaza el valor desmedido de las pérdidas terrenales y sostiene la obediencia. La gratitud acompaña la entrada al templo, como el paralítico de Hechos 3:7, que saltó y alabó después del milagro. La razón permanece aun cuando la respuesta esperada no llega: Jehová es bueno, su misericordia es para siempre y su pueblo le honra en la prueba, la enfermedad y el dolor.
Puntos clave
- La exhortación alcanza a toda la tierra: cantar alegres a Dios es respuesta agradecida al reconocer quién es él.
- La alabanza puede mantenerse en la enfermedad, el conflicto, la calumnia y el enojo, porque Dios sigue siendo digno y la vida recibida merece gratitud.
- Servir a Jehová con alegría incluye cada tarea del templo, el canto, los instrumentos y la participación hecha de todo corazón.
- Reconocer que Jehová es Dios, Creador y Pastor recuerda que la iglesia es pueblo suyo y ovejas de su prado.
- Entrar con acción de gracias se expresa en una alabanza concreta, como el paralítico que saltó y alabó después de ser levantado.
Textos mencionados
- Salmo 100
- Salmo 150
- Salmo 103
- Salmo 95:1-2
- Salmo 96:1-2
- Salmo 66:1-2
- Salmo 81:1
- Colosenses 3:16
- Salmo 48
- Salmo 23
- Hechos 3:7