Predicación

Jesús vino para deshacer las obras del diablo

Pastor Mauro Martínez Lucas 4

Resumen

En Lucas 4, durante la lectura en la sinagoga de Nazaret, Jesús presenta el propósito de su venida con las palabras de Isaías 61: buenas nuevas para los pobres, sanidad para los quebrantados, libertad para los cautivos, vista para los ciegos y libertad para los oprimidos, además del año agradable del Señor. La obra de Cristo enfrenta el daño que el diablo introdujo cuando Adán y Eva cedieron al pecado: arruinar la comunión con Dios, borrar la esperanza y mantener al ser humano bajo engaño.

Las buenas nuevas contradicen las voces que declaran que todo está perdido, que Dios ya no quiere al pecador y que no existe salida. Cristo sana la enfermedad del alma, más terrible que la dolencia física, porque el pecado, el descarrío y la desobediencia la enferman, y el alma es la que permanece para vida eterna. También rompe el yugo de los vicios y de todo pecado, incluso los que parecen poco escandalosos: odio, envidia, deseos de venganza y pecados de omisión. La esclavitud puede esconderse en una vida distraída, sin entrega, que sabe lo que debe hacer y no lo hace.

La libertad recibida no se reduce a sentirse convencido; requiere determinación, reconciliación con Dios y una vida rendida a su presencia. La Palabra alumbra el entendimiento, dirige los pasos y mantiene encendida la lámpara para reconocer las trampas del enemigo. Por eso la iglesia no está llamada a permanecer como simple oyente o visitante: cada creyente puede ser útil en las manos del Señor y desarrollar los talentos que Dios le ha dado. El libertador sigue vivo, cumple sus promesas y continúa sanando, libertando y quitando la opresión; la iglesia permanece con Cristo, aparta todo estorbo y le sirve con todo el corazón.

Puntos clave

  • Cristo trae buenas nuevas de esperanza y vida a los pobres y abatidos, rompiendo los mensajes del enemigo que declaran que todo está perdido.
  • Jesús sana la enfermedad del alma, causada por el pecado, el descarrío y la desobediencia, porque el alma tiene valor para la vida eterna.
  • El Libertador rompe el yugo de los vicios y del pecado, incluso el odio, la envidia, la venganza y los pecados de omisión.
  • Cristo alumbra el entendimiento cegado para que la iglesia camine en su luz, guiada por la Palabra y no enamorada de las tinieblas.
  • La libertad recibida requiere reconciliación con Dios y una vida rendida a su presencia para servir con los talentos recibidos.

Textos mencionados

  • Lucas 4
  • Isaías 61