Predicación

Un clamor o una oración que trae respuesta

Hna. Gloria Jaramillo Mateo 20:29-34

Resumen

Mateo 20:29-34 presenta a dos ciegos sentados junto al camino, a la salida de Jericó, cuando oyen que Jesús pasa con una gran multitud. La necesidad física no los lleva a resignarse: levantan la voz y claman misericordia al Hijo de David. Aunque la gente intenta hacerlos callar, persisten porque reconocen que el Señor puede atender su necesidad. El clamor nace de una condición concreta y de la certeza de que Dios escucha y responde en su tiempo.

Jesús se detiene, los llama y pregunta qué desean que haga. Ellos presentan con claridad su necesidad: que sus ojos sean abiertos. Compadecido, Jesús los toca y enseguida reciben la vista. La respuesta no termina en el milagro: los ojos abiertos los encaminan a seguirle. Así, la sanidad física se vuelve una imagen de la vista espiritual recibida cuando Cristo visita, transforma y salva; por eso la vida debe examinar si esa visión permanece clara para servir al Señor. La insistencia no es una exigencia arrogante, sino una súplica que comienza pidiendo misericordia y persevera aun cuando otros no comprenden la lucha.

El Salmo 142 muestra a David dentro de la cueva, perseguido por Saúl y rodeado por la angustia. En vez de vengarse o apoyarse en su propia fuerza, expone delante de Jehová su queja, reconoce que Dios es su refugio, esperanza y porción, y ruega que saque su alma de la cárcel para volver a alabar. Dios lo libra y lo saca con nuevas fuerzas; David, aunque tiene a Saúl delante, no alza la mano contra el ungido. La iglesia queda llamada a levantar la voz en oración, insistir hasta ser oída, vista y tocada por Dios, y esperar la respuesta que llega en su tiempo. El clamor sostiene la alabanza, vence la resignación y conduce a seguir sirviendo con confianza.

Puntos clave

  • Los dos ciegos reconocieron la oportunidad al oír pasar a Jesús y clamaron misericordia en lugar de resignarse a su condición.
  • La oposición de la multitud no apagó la insistencia; cada creyente presenta delante de Dios las luchas que conoce y pide ayuda con humildad.
  • Jesús se detuvo, llamó, se compadeció y tocó los ojos, mostrando que la oración perseverante recibe respuesta en el tiempo de Dios.
  • Los ojos abiertos llevaron a los hombres a seguir a Jesús, imagen de una visión espiritual que debe conservarse clara para servirle.
  • David encontró refugio en Dios dentro de la cueva, expuso su angustia, esperó liberación y salió con nuevas fuerzas sin vengarse de Saúl.

Textos mencionados

  • Mateo 20:29-34
  • Salmo 34
  • Salmo 18:6
  • Salmo 34:6
  • Salmo 142
  • 1 Samuel 17-24
  • 1 Samuel 24
  • Salmo 142:1
  • Salmo 18
  • Salmo 18:1