Predicación
Las bendiciones de la obediencia
Resumen
El pasaje de Hebreos capítulo 5 presenta a Jesucristo en los días de su carne, orando con clamor y lágrimas, y aprendiendo obediencia por lo que padeció. Aunque era Hijo, no rehusó la voluntad del Padre en Getsemaní; aceptó la copa y caminó hacia la cruz. Esa obediencia condujo a la resurrección, a la victoria sobre el pecado y la muerte, a la exaltación de su nombre y a ser autor de eterna salvación para quienes le obedecen. En Cristo queda establecido el primer gran ejemplo: obedecer a Dios no es una pérdida, sino el camino de una bendición que alcanza a su pueblo.
Los apóstoles confirmaron esta verdad cuando las autoridades quisieron silenciarlos. Pedro y Juan anunciaron que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres, aun bajo amenazas, azotes y cárcel. Dios los libró para que continuaran anunciando a Jesús. La misma convicción aparece en los tres hebreos, que no se inclinaron ante la imagen y permanecieron firmes aunque el horno pudiera consumirlos. También Pedro obedeció una instrucción sencilla, echar la red en la palabra de Jesús después de una noche sin pesca, y las barcas se llenaron; después, en el mar, una red echada a la derecha reunió 153 grandes peces.
Las viudas de 1 Reyes y 2 Reyes muestran que la obediencia trae provisión concreta: harina y aceite no escasearon, una deuda fue pagada y los hijos quedaron libres de la esclavitud. La obediencia también abre paso a la presencia y al Espíritu Santo, dado a quienes obedecen. Deuteronomio 28 reúne las promesas de bendición en la ciudad y el campo, en el fruto, el trabajo, la entrada y la salida, además de protección y abundancia. La iglesia es llamada a poner a Dios primero, obedecer aun sin entenderlo todo y responder con prontitud, confiando en que la bendición presente y la vida eterna superan cualquier sufrimiento.
Puntos clave
- Cristo aprendió obediencia en el sufrimiento, aceptó la voluntad del Padre y por su resurrección abrió la salvación y recibió exaltación.
- Pedro y Juan pusieron la obediencia a Dios por encima de las amenazas de las autoridades, y fueron librados para seguir anunciando a Jesús.
- La obediencia humilde de Pedro a una instrucción sencilla produjo una pesca abundante después de una noche sin resultados.
- Las viudas obedecieron la palabra recibida y Dios sostuvo sus casas con harina y aceite, pagó una deuda y libró a sus hijos de la esclavitud.
- El Espíritu Santo es dado a quienes obedecen, y la obediencia conduce a la vida eterna junto con las promesas de protección y provisión.
Textos mencionados
- Hebreos 5:7
- Filipenses 2
- Hechos 4:12
- Hechos 4:19
- Hechos 5:28-29
- Hechos 5:32
- Lucas 5:4-6
- Juan 21:5-6
- Juan 21:11
- 1 Reyes 17:15-16
- 2 Reyes 4:5-7
- Deuteronomio 28