Predicación
Tened ánimo, no temáis
Resumen
Marcos 6:45-52 presenta a los discípulos en la barca, enviados por Jesús después de la multiplicación de los cinco panes y dos peces, mientras él despide a la multitud y sube al monte a orar. La travesía obediente los lleva al medio del mar, pero el viento contrario convierte el avance en una lucha agotadora. La ausencia física de Jesús no significa abandono: desde tierra ve la fatiga de quienes siguen remando.
Durante la cuarta vigilia, cuando la noche está por terminar, Jesús se acerca caminando sobre las aguas. Los discípulos se turban y gritan porque no esperaban que llegara de esa manera, pero su voz trae la palabra decisiva: ánimo, identidad y ausencia de temor. El que domina los mares no es detenido por las olas; al subir a la barca, el viento se calma y la llegada a la otra orilla ocurre enseguida. La escena revela que la obediencia puede atravesar tormentas, que la oración sostiene la vida espiritual y que la fe permite avanzar sobre dificultades que antes parecían capaces de hundirlo todo. Incluso Pedro, al apartar la mirada y fracasar, recibe la mano que lo levanta.
La iglesia es llamada a seguir remando cuando las fuerzas escasean, sin dejarse arrastrar por las corrientes del mundo ni abandonar la búsqueda de Dios. La perseverancia incluye obedecer, orar y esperar el tiempo en que Cristo llega a socorrer; el esfuerzo de una familia, de un creyente cansado y de una comunidad en lucha no pasa inadvertido ante él. La tormenta puede levantarse en la casa, la familia o el camino espiritual, pero Jesús no desampara a quienes depositan en él su confianza. Su presencia trae bonanza, fortaleza y dirección para cruzar al otro lado, mientras la vida reconoce: el Señor es el ayudador.
Puntos clave
- La obediencia lleva a los discípulos mar adentro, aun cuando el mandato desemboca en una noche de remos contra el viento.
- Jesús ve desde lejos la fatiga de quienes continúan avanzando y llega en la cuarta vigilia, cuando las fuerzas ya escasean.
- La voz de Jesús disipa la turbación y confirma que el Señor tiene autoridad sobre las aguas, el viento y las tormentas.
- Recibir a Jesús en la barca trae bonanza y permite llegar al otro lado; la fe persevera mediante oración, búsqueda y obediencia.
- El creyente no se deja arrastrar por las corrientes del mundo; aun después de fracasar, puede clamar y recibir la mano que levanta.
Textos mencionados
- Marcos 6:45-52
- Hebreos 13:5