Predicación

La sabiduría que viene de lo alto

Hno. Isaac Velasquez Eclesiastés 10:1-2

Resumen

Eclesiastés 10:1-2 presenta el contraste entre un perfume valioso que puede quedar arruinado por unas moscas muertas y la pequeña locura capaz de desacreditar a quien era tenido por sabio y honorable. El corazón del sabio se inclina hacia la derecha, mientras el del necio se desvía hacia la izquierda. Desde allí, la sabiduría que viene de lo alto aparece como una necesidad diaria para vivir en un mundo caído, donde el creyente puede pecar contra Dios al manejar, trabajar, estudiar o convivir en el hogar.

Su principio es el temor reverente a Jehová, una vida cuidadosa para no fallarle, en contraste con el insensato que desprecia la enseñanza. El sabio es prudente: piensa antes de hablar o actuar y sabe callar cuando el tiempo es malo, para no manchar el testimonio. También escucha consejo y permanece abierto a aprender. Las vírgenes prudentes conservaron aceite y estuvieron preparadas para la llegada del esposo; así, la iglesia espera a Cristo velando, porque el descuido puede dejarla fuera. La humildad de Moisés confirma esta enseñanza: aunque Dios lo usaba, escuchó a Jetro, aceptó que no podía cargar solo con el pueblo y siguió su consejo.

La mansedumbre es marca de la sabiduría: no es debilidad, sino fortaleza para refrenar el temperamento, pensar antes de responder y conservar la compostura. Santiago distingue la sabiduría terrenal, animal y diabólica, marcada por celos, contención, perturbación y toda obra perversa, de la sabiduría de lo alto, pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y buenos frutos, sin hipocresía. Por eso, la iglesia está llamada a cuidar sus respuestas, respetar al hermano, honrar a los padres y conservar un testimonio limpio. La falta de sabiduría no deja al creyente sin salida: Dios la da abundantemente y sin reproche a quien la pide. Esa sabiduría edifica la vida cristiana y la iglesia, haciendo posible actuar con humildad, dominio propio y transparencia delante de Dios y de los hombres.

Puntos clave

  • El temor reverente a Jehová es el principio de la sabiduría y aparta al creyente de la insensatez.
  • La prudencia piensa antes de hablar o actuar, sabe callar cuando el tiempo es malo y protege el testimonio.
  • Las vírgenes prudentes enseñan a velar y estar preparados para la venida de Cristo, sin descuidar el aceite.
  • Escuchar consejo, honrar a los padres y aceptar corrección revela humildad, como en Moisés ante Jetro.
  • La sabiduría de lo alto es pura, pacífica, amable, benigna, misericordiosa y sin hipocresía; Dios la concede abundantemente a quien la pide.

Textos mencionados

  • Eclesiastés 10:1-2
  • Proverbios 1:7
  • Amós 5:13
  • Mateo 25:8, 10
  • Proverbios 1:5
  • Proverbios 1:8-9
  • Proverbios 4:1
  • Éxodo 18:13
  • Éxodo 18:24
  • Gálatas 5:23
  • Santiago 3:13-17
  • Santiago 1:5