Predicación
Hay lugar en la casa de mi Padre
Resumen
Juan 14:1-3 presenta a Jesús al final de su ministerio, preparando a sus discípulos para su muerte y partida. La noticia podía turbarles el corazón, pero les asegura que en la casa del Padre hay muchas moradas, que va a preparar lugar y que volverá para llevarlos consigo. La promesa no ubica el paraíso en las comodidades de la tierra, sino en la morada celestial donde Cristo desea que estén los suyos. Las enfermedades, tragedias, separaciones, amenazas, guerras y carencias muestran la perturbación de un mundo que necesita consuelo.
Por eso la paz de Cristo no es como la del mundo: Juan 14:27 presenta una paz que vence el temor. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es Padre de misericordia y Dios de toda consolación, que sostiene en la enfermedad, la soledad y las malas noticias. La promesa profética a Sion anuncia que Jehová cambia el desierto en paraíso y la soledad en huerto con alegría, gozo, alabanza y canto. La parábola del hijo pródigo muestra la perturbación causada por malas decisiones: el joven abandona la casa, desperdicia la herencia, termina cuidando cerdos y desea las algarrobas. Cuando vuelve en sí, recuerda que en la casa de su padre hay pan y decide levantarse y regresar.
El regreso exige reconocer el pecado y pedir perdón a Dios. El padre no recibe al hijo con castigo, sino movido a misericordia: corre, lo abraza, lo besa, le da vestido nuevo, anillo, calzado y una fiesta. Lo restaura como hijo, no como jornalero, porque estaba muerto y revivió, perdido y hallado. Así Dios puede cambiar un corazón perturbado, darle paz y restaurarlo. La iglesia es llamada a dejar la práctica del pecado, permanecer sirviendo al Señor y esperar la venida de Cristo, sin permitir que los afanes, el temor o las malas noticias la aparten de la casa del Padre. Allí no habrá enfermedad, dolor ni perturbación, sino la abundancia de la presencia de Dios.
Puntos clave
- En la casa del Padre hay muchas moradas; Cristo prepara lugar y volverá para llevar consigo a los suyos.
- La paz de Cristo vence la turbación; el Dios de toda consolación transforma el desierto en paraíso y la soledad en huerto.
- Las malas decisiones alejaron al hijo pródigo hasta el hambre y las algarrobas, pero volver en sí lo llevó a recordar el pan de la casa paterna.
- El arrepentimiento reconoce el pecado y recibe misericordia, perdón y restauración como hijo, con vestido nuevo, anillo, calzado y fiesta.
- La iglesia permanece sirviendo al Señor y espera la morada celestial sin dejarse apartar por los afanes, el temor o las malas noticias.
Textos mencionados
- Juan 14:1-3
- Juan 14:27
- 2 Corintios 1:3
- Isaías 51:3
- Lucas 15:11