Predicación

Hay bendición cuando alabamos a Dios

Hna. Gloria Jaramillo Salmo 34:1-3

Resumen

El Salmo 34:1-3 presenta a un creyente que decide bendecir a Jehová en todo tiempo: la alabanza permanece en su boca, el alma se gloría en Dios y los mansos oyen y se alegran. La invitación a engrandecer juntos el nombre del Señor no depende de que todo marche bien. La alabanza continua requiere un corazón dispuesto, porque las aflicciones, las pruebas, las luchas y las ataduras pueden apagar el deseo de cantar y buscar a Dios.

Salmo 108 muestra que la disposición también se declara en medio de la lucha: el corazón quiere cantar y entonar salmos, pero necesita socorro contra el adversario, porque vana es la ayuda del hombre. Esa disposición se extiende a alabar entre los pueblos y cantar entre las naciones. En Hechos 15:36 y Hechos 16, Pablo y Silas avanzan hacia Macedonia para anunciar el evangelio, encuentran oposición, son azotados y quedan asegurados en el calabozo más profundo. A medianoche oran y cantan himnos; los presos escuchan, un terremoto sacude los cimientos, se abren las puertas y se sueltan las cadenas.

Las puertas abiertas no producen una fuga, porque Dios tenía un propósito con el carcelero. El hombre, enfrentado a su desesperación, pregunta cómo ser salvo; Pablo y Silas le anuncian a Jesucristo, y él y todos los de su casa reciben la palabra, son bautizados y se regocijan. Así, la bendición alcanza la libertad de quienes están presos por el pecado y la incredulidad. La iglesia reconoce sus ataduras, busca el socorro de Dios cuando faltan las fuerzas humanas y persevera en oración, alabanza y servicio, en tiempo bueno y en tiempo malo. La adoración sostiene la obra, anuncia la palabra y puede convertirse en instrumento para que otros sean libres.

Puntos clave

  • La alabanza continua nace de un corazón dispuesto, aun cuando aflicciones y ataduras intentan apagarla.
  • La ayuda de Dios es necesaria cuando faltan fuerzas, porque la ayuda humana es vana frente al adversario.
  • Pablo y Silas oraron y cantaron en prisión; Dios sacudió los cimientos, abrió las puertas y soltó las cadenas.
  • La liberación del carcelero muestra que Dios convierte la adversidad en ocasión de salvación y gozo para toda una casa.
  • Alabar a Dios en tiempos buenos y malos fortalece el servicio, anuncia la palabra y participa en la libertad de quienes viven atados por pecado e incredulidad.

Textos mencionados

  • Salmo 34:1-3
  • Salmo 108
  • Salmo 108:1
  • Salmo 108:3
  • Salmo 108:12
  • Salmo 108:6
  • Hechos 16
  • Hechos 15:36
  • Hechos 16:9
  • Hechos 16:16
  • Hechos 16:19
  • Hechos 16:24-28
  • Hechos 16:30