Predicación
La misericordia de Jesús para ti
Resumen
Marcos 5:18-20 muestra a un hombre que había sido dominado por espíritus inmundos y que, después de ser liberado, quiso quedarse con Jesús. Cristo lo envió a su casa y a los suyos para contar la misericordia recibida: la gracia no solo rescata, también convierte al rescatado en testigo. La misericordia pertenece a Dios, que perdona al que reconoce su rebelión y pide perdón, como enseña Daniel 9:9. Jonás advierte que correr tras vanidades ilusorias es abandonar esa misericordia; lo pasajero puede satisfacer la carne, pero termina alejando de la salvación.
Cuando la necesidad aparece, la respuesta no es resignarse, sino acercarse a Jesús. El leproso de Marcos 1 reconoció una enfermedad que ningún recurso humano podía quitarle; llegó rogando, se arrodilló y dejó su petición en las manos de Cristo. Jesús tuvo misericordia, extendió la mano, lo tocó y lo limpió. Así, el creyente puede presentarle con reverencia su pecado, enfermedad o carga, confiando en que lo imposible para las fuerzas humanas es posible para el Señor. La mano de Jesús sigue alcanzando por medio del Espíritu Santo para sanar, liberar y transformar.
En Marcos 4, Jesús cruzó el lago hacia una sola vida necesitada, aunque la tormenta intentó detener la barca. Al llegar a Gadara, encontró al hombre que vivía entre sepulcros, rompía cadenas y se hería; aun una legión de demonios tuvo que doblegarse ante Cristo. El hombre quedó libre, vestido y en paz, y fue enviado a anunciar en Decápolis lo que Jesús había hecho. La iglesia debe aferrarse a la misericordia, no retroceder ante la oposición, permitir que Cristo transforme toda esclavitud y contar a otros su obra.
Puntos clave
- La misericordia pertenece a Dios, que perdona al que reconoce su pecado y le pide perdón.
- Seguir vanidades ilusorias es abandonar el amor y la salvación que Dios ofrece.
- La necesidad debe llevar al creyente a acercarse, arrodillarse y pedir a Jesús con reverencia y fe.
- Cristo puede vencer la oposición, sanar lo incurable y liberar completamente al cautivo.
- Quien recibe misericordia debe contar a los suyos las grandes cosas que Jesús hizo.
Textos mencionados
- Marcos 5:18-20
- Daniel 9:9
- Jonás 2:8
- Marcos 1:40-41
- Marcos 4:35-41
- Marcos 5:1-5