Predicación
Cuida tu viña
Resumen
El cántico del amado presenta una viña en una ladera fértil: el dueño la cercó, la despedregó, la plantó de vides escogidas, edificó una torre en medio de ella e hizo un lagar. Esperaba uvas y dio uvas silvestres. Lo dicho a la casa de Israel alcanza también a cada vida que Dios cultiva: él es el amado que provee todo para que la viña dé buen fruto.
El cerco es la protección de Dios, como el ángel que acampa alrededor de los que le temen; despedregar es quitar del corazón las piedras de incredulidad y todo lo que estorba; las vides escogidas son la palabra verdadera, la semilla más pura; la torre es vigilancia y el lagar, la promesa de recoger fruto. Por eso la pregunta del dueño no tiene respuesta: qué más se podía hacer a su viña que no se haya hecho. A todos se dan las mismas oportunidades, y nadie podrá alegar que Dios no le protegió ni le limpió. Cuando el fruto no llega, el vallado se quita: la viña queda desierta, sin poda y sin cultivo, crecen cardos y espinos, y a las nubes se les manda que no derramen lluvia sobre ella.
La advertencia se vuelve concreta en la viña de Nabot. Acab la quiso para huerto de legumbres y ofreció otra mejor o su valor en dinero; Nabot respondió que Jehová le guardara de entregar la heredad de sus padres, y sostuvo esa convicción frente al rey y frente a la calumnia, prefiriendo la muerte antes que negociarla. Así llegan las ofertas del mundo, que empiezan pequeñas y van subiendo hasta dar con el precio de alguno; Esaú entregó su primogenitura por un plato de lentejas. La heredad de la vida eterna no es juego ni está en venta. Cada creyente cuida su propia viña y no se ocupa de señalar la del otro, y quien siente ausente la presencia de Dios puede ser restaurado al humillarse delante del Señor.
Puntos clave
- Dios cerca, despedrega, planta vides escogidas y edifica torre: todo queda provisto para que la viña dé buen fruto.
- La viña que no fructifica pierde su vallado: queda desierta, sin poda, con cardos y espinos, y sin lluvia sobre ella.
- Nabot no entregó la heredad de sus padres ni por una viña mejor ni por dinero, y la sostuvo hasta la muerte.
- Las ofertas del mundo empiezan pequeñas y van subiendo hasta hallar el precio de alguno; Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas.
- Cada quien responde por su propia viña, aunque el que está al lado no quiera buscar a Dios.
Textos mencionados
- Cantares 1:6
- Isaías 5
- 1 Reyes 21