Predicación
No te dejes vencer por el enemigo
Resumen
El Salmo 13 nace de un hombre acorralado. Sus enemigos fueron muchas veces de carne y hueso, conocidos suyos y aun su propia familia, y de esa aflicción brotan cuatro preguntas: hasta cuándo será olvidado, hasta cuándo estará escondido el rostro de Dios, hasta cuándo tendrá que darse consejos a sí mismo con tristeza cada día, y hasta cuándo el enemigo seguirá enaltecido sobre él. Son las mismas preguntas que repite el pueblo cuando llega la adversidad.
La respuesta no la da el sentimiento sino la palabra. Aunque una madre olvidara al hijo de su vientre, Dios dice que nunca se olvidará de los suyos; el creyente está en su memoria y no es un hijo abandonado. Tampoco se ha acortado la mano de Jehová para salvar ni se ha agravado su oído para oír: lo que hace división son las iniquidades, y es el pecado el que oculta el rostro de Dios. Quien sigue en tinieblas solo se aconseja tristeza a sí mismo y sus lágrimas se vuelven su pan de día y de noche, mientras otros preguntan dónde está su Dios; y el enemigo enaltecido se alegra del resbalón y celebra que lo venció.
Por eso el salmista mira, pide respuesta y clama que sus ojos sean alumbrados para no dormir de muerte. Mirar es reconocer la falta y volver los ojos al que es más fuerte que el enemigo, al que extiende la mano para levantar y no solo para señalar. Cristo alumbra, reconcilia y quita de encima al enemigo, sea la carne, el mundo, las vanidades o el propio yo, porque a veces uno mismo es su enemigo. Queda delante de cada uno resolver hoy esas preguntas y decir hasta aquí llegó, y no alegrarse de la caída de un hermano sino clamar por su restauración, hasta que el corazón se alegre en la salvación de Dios y la boca cante a Jehová porque le ha hecho bien.
Puntos clave
- Aunque una madre llegara a olvidar al hijo de su vientre, Dios afirma que nunca se olvida de los suyos.
- La mano de Jehová no se ha acortado para salvar; son las iniquidades las que hacen división y ocultan su rostro.
- Cristo ya venció al enemigo y lo puso debajo de los pies; quien no es dirigido por Dios está siendo dirigido por otro.
- Los ojos alumbrados sacan de las tinieblas y de la muerte, porque el pecado practicado mantiene muerto aun dentro de la iglesia.
- La caída de un hermano no da lugar a la alegría sino al clamor por su restauración.
Textos mencionados
- Salmo 13
- Isaías 49:14
- Isaías 59:1-2
- Salmo 42:3