Predicación

Las bendiciones de seguir a Jesús

Hno. Jesús Juan 15:1-27

Resumen

Juan 15 presenta a Cristo como la vid verdadera y al Padre como el labrador. Todo pámpano que no lleva fruto es quitado, y el que lo lleva es limpiado para que lleve más. La pregunta que abre el capítulo es si el creyente trae fruto o trae su testimonio por los suelos. Cuidar ese testimonio es prioridad, porque por una mínima cosa, una mala palabra dicha sin querer queriendo, se echan a perder años de sacrificio y de santidad; las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista, y la iglesia debe oler a la presencia del Señor.

Permanecer no es un sentimiento pasajero, sino una práctica. El pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, y sin buscar el rostro del Señor no se trae nada. La oración es como tomar agua: quien pasa una semana sin beber no lo soporta, y así se va apagando el fuego en el que no ora. Una ramita cortada por la mañana ya está seca por la tarde, y así de frágiles quedamos lejos de la vid. A esto se suma la unidad, porque el enemigo separa para devorar: el león no podía comerse a las tres vaquitas mientras estaban juntas, y las apartó hablando a una contra la otra.

A los que permanecen, Cristo promete que pidan lo que quieran y les será hecho, y ya no los llama siervos, sino amigos, porque les dio a conocer lo que oyó del Padre; por eso la petición se dirige al Padre en el nombre de Jesús. El mundo aborrece a los suyos porque primero aborreció al Maestro, y el rechazo al evangelizar no es señal de fracaso. Los primeros seguidores murieron a espada y a piedra; hoy la fidelidad pide mucho menos: perdonar toda ofensa antes de que se ponga el sol y estar listos como quien prepara un viaje, con el boleto en la mano, que es Cristo.

Puntos clave

  • Cristo es la vid verdadera y el Padre el labrador que limpia al pámpano fructífero para que lleve más fruto.
  • Cuidar el testimonio es prioridad: las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista, y una mala palabra echa a perder años de santidad.
  • La oración sostiene la vida del creyente como el agua al cuerpo; la ramita cortada por la mañana ya está seca por la tarde.
  • El enemigo separa para devorar, como el león con las tres vaquitas unidas; por eso las ofensas se perdonan antes de que se ponga el sol.
  • Cristo ya no llama siervos a los suyos, sino amigos, y la petición se dirige al Padre en el nombre de Jesús.

Textos mencionados

  • Juan 15:1-27
  • Juan 16:1-2