Predicación

Cómo aprovechar bien el tiempo

Pastor Mauro MartínezSalmo 63

Resumen

En el Salmo 63, David declara que Dios es su Dios y que de madrugada lo buscará, porque su alma tiene sed y su carne lo anhela en tierra seca y árida donde no hay aguas. El salmista aprovechaba el tiempo: antes de que llegaran los quehaceres del día, ponía como prioridad buscar a Dios. Muchas veces se pasan las horas y el día termina sin haber hecho nada en relación con Dios; hay quienes viven sin tenerlo en su memoria. No debe ser así con quienes ya le conocemos, porque Dios siempre ha revelado lo que pide y quiere dar lo que nos hace falta, pero hay que buscarlo.

Tampoco la madrugada es el único momento. El salmista dice que de mañana se presentará delante de Dios, y en el Salmo 55 ora tarde, mañana y a mediodía. Si no se pudo temprano, queda el mediodía o la tarde; aun en la hora del lonche, cinco minutos bastan para meditar un versículo. El enemigo aprovecha lo que se deja para mañana y quita el buen deseo de orar. La necesidad sigue aunque no se busque a Dios, y la sequedad crece. En el Salmo 88, el salmista, hastiado de males y cercano al Seol, clama día y noche, porque Dios no duerme; aunque sus ojos enfermaban de aflicción, afirmó que de mañana su oración se presentaría delante de él. Dios llega a tiempo, y el creyente también debe llegar a tiempo a buscarle.

Daniel no empezó a orar cuando lo amenazaron con el foso de los leones: oraba antes y siguió orando en medio de la amenaza. David, perseguido por Saúl, se fingió demente ante un rey extranjero, fue echado y terminó en una cueva; aun así declaró en el Salmo 34 que bendeciría a Jehová en todo tiempo. La iglesia aprovecha el tiempo cuando todo está bien y cuando todo parece negativo, aunque haya que traer la carne a fuerza, buscando lo genuino y no una emoción pasajera.

Puntos clave

  • David buscaba a Dios de madrugada, antes de los quehaceres del día, porque su alma tenía sed en tierra seca y árida.
  • Si no se pudo de madrugada, quedan la mañana, el mediodía y la tarde; cinco minutos en la hora del lonche bastan para meditar un versículo.
  • El enemigo aprovecha lo que se deja para mañana y hace olvidar la oración, mientras la sequedad del alma crece sin buscar a Dios.
  • Dios no duerme y llega a tiempo: el salmista hastiado de males siguió clamando día y noche aunque la aflicción no se iba.
  • Daniel oraba antes de la amenaza del foso y siguió orando en ella; David bendijo a Jehová aun expulsado y refugiado en una cueva.

Textos mencionados

  • Salmo 63
  • Salmo 5:3
  • Salmo 55:17
  • Salmo 88
  • Salmo 34:1-3
  • 1 Samuel 21