Predicación
Vino a buscar lo que estaba perdido
Resumen
Jesús entró en Jericó con un propósito: allí estaba Zaqueo, jefe de los publicanos y rico, que procuraba ver quién era Jesús. La multitud le estorbaba, porque era pequeño de estatura, pero no se quedó quieto: corrió delante y subió a un sicómoro. Jesús miró hacia arriba, lo llamó por su nombre y le mandó descender aprisa, porque era necesario posar en su casa; ante los ojos del Señor nadie puede esconderse. Zaqueo lo recibió gozoso, dio la mitad de sus bienes a los pobres y ofreció devolver cuadruplicado lo defraudado. La salvación llegó a esa casa, porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
La misma misión alcanzó a cada creyente, en una ciudad grande, en un pueblo pequeño o en un ranchito que ni en el mapa aparece, porque Dios vio nuestra condición. Para el mundo ya no significábamos mucho, pero Dios escogió lo necio, lo débil, lo vil y lo menospreciado para avergonzar a los sabios y a los fuertes. Estábamos muertos en nuestros delitos y ahora por gracia somos salvos: linaje escogido, pueblo adquirido para anunciar las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. La palabra de la cruz, que antes parecía locura, es poder de Dios.
Quien resucitó con Cristo busca las cosas de arriba y no ama al mundo, porque los deseos de la carne y de los ojos destruyen matrimonios y familias, y el mundo pasa con sus deseos. La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna para quien se guarda para él hasta el fin; la decisión de dónde pasar la eternidad pertenece a cada uno. Nos sabemos privilegiados y todavía tenemos una misión: como a Elías escondido en la cueva después de la victoria, Dios pregunta qué hacemos allí, porque es tiempo de levantarnos y llevar la palabra a quienes siguen perdidos.
Puntos clave
- Jesús llegó a Jericó con un propósito: vio a Zaqueo en el sicómoro, lo llamó por su nombre y trajo salvación a su casa.
- Dios escogió lo necio, lo débil y lo menospreciado del mundo, y por gracia hizo de ello linaje escogido y pueblo adquirido.
- Quien resucitó con Cristo pone la mira en las cosas de arriba, porque el mundo y sus deseos pasan.
- La paga del pecado es muerte y la vida eterna es dádiva de Dios; dónde pasar la eternidad es decisión de cada uno.
- Los ya alcanzados tienen una misión: dejar la cueva, levantarse y llevar la palabra a quienes siguen perdidos.
Textos mencionados
- Lucas 19:9-10
- 1 Corintios 1:27
- Efesios 2:1
- 1 Pedro 2:9-10
- 1 Corintios 1:18
- Colosenses 3:1-2
- 1 Juan 2:15-17
- Romanos 6:23
- Juan 6:47