Predicación
¿Por qué hay pocos obreros?
Resumen
Jesús recorría ciudades y aldeas enseñando, predicando el evangelio del reino y sanando toda dolencia; al ver las multitudes tuvo compasión, porque andaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor. La mies es mucha y los obreros pocos, y él mandó rogar al Señor de la mies que envíe obreros. La primera razón de que haya pocos obreros está en ese mandato: falta un pueblo que clame. La iglesia primitiva perseveraba unánime en oración y ruego; amenazada por las autoridades, alzó unánime la voz a Dios pidiendo denuedo, y el lugar tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo.
La segunda causa es la falta de visión. Los discípulos calculaban cuatro meses para la siega, pero Jesús los llamó a alzar los ojos porque los campos ya están blancos. Abundan las excusas: no hay tiempo, falta preparación, hay que hacer crecer las finanzas; parecen válidas para el hombre, pero no para Dios, mientras cada día se pierden almas. Pablo, en Atenas, vio una ciudad entregada a la idolatría y aprovechó el altar al Dios no conocido para anunciar al Dios todopoderoso.
La tercera causa, y la última, es la falta de compasión: al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas. Sin visión tampoco hay compasión, porque esta surge cuando uno despierta y ve la necesidad. El sacerdote y el levita pasaron de largo ante el hombre herido; el samaritano se bajó, lo curó y lo llevó en su cabalgadura. La compasión reconoce el sufrimiento ajeno y siente un impulso sincero de actuar para levantar a esa persona y llevarla al Dios vivo. Los milagros pueden sanar el cuerpo, pero solo la palabra recibida liberta y salva; cuando los centros de rehabilitación fallan y alguien cree que ya no hay remedio, la iglesia tiene el remedio en Jesucristo. Por eso la iglesia se une a clamar con todo el corazón, levantando la voz para orar y no para pelear en casa, pide que el Señor limpie sus ojos con colirio y quite la mentalidad terrenal, y deja que el amor de Dios fluya hasta llevar vidas a los pies de Cristo.
Puntos clave
- Hay pocos obreros por tres razones, según Mateo 9:35-38 - falta de clamor, falta de visión y falta de compasión.
- Primera: falta un pueblo que ruegue unánime al Señor de la mies, con todo el corazón y no por encimita; cuando la iglesia alzó unánime la voz, el lugar tembló.
- Segunda: falta visión. Los campos ya están blancos; las excusas de tiempo, preparación o finanzas parecen válidas al hombre, pero no a Dios.
- Tercera: falta compasión. El samaritano reconoce el sufrimiento ajeno y actúa; sin visión no hay compasión, porque nadie se mueve ante una necesidad que no ve.
- Los milagros sanan el cuerpo, pero solo la palabra liberta.
Textos mencionados
- Mateo 9:35-38
- Hechos 1:14
- Hechos 2:42
- Hechos 4:24
- Salmo 2
- Hechos 4:29
- Hechos 4:31
- Juan 4:35
- Hechos 17:23