Predicación
Comprados para Dios
Resumen
Apocalipsis 5 describe una escena que aún espera cumplimiento: tras el llamado a subir del capítulo 4, figura del arrebatamiento de la iglesia, el cielo adora al Cordero inmolado, el único digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque con su sangre redimió para Dios a gente de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Llegará el momento en que los ángeles callarán para que la iglesia redimida cante al Cordero. Cristo nos compró cuando estábamos perdidos y esclavizados; por eso la iglesia no es propiedad de ningún líder, sino de Cristo, y somos ovejas de su prado.
La sangre de Cristo libra de la ira venidera; Dios no manda a nadie al lugar de tormento, se pierde quien rechaza esa sangre. Por ella hay redención, perdón de pecados y riquezas espirituales que ninguna riqueza terrenal compra. No se entra al reino por obras ni por religión: las obras vienen después del perdón. Jesús padeció fuera de la puerta con su propia sangre, no con la de un becerro, para santificar, es decir, comprar y separar para Dios. Esa sangre preciosa, de un Cordero sin mancha, nos rescató de la vana manera de vivir, como grano vano que ya no germina.
Comprados por precio, los creyentes glorifican a Dios en el cuerpo y en el espíritu: en el trabajo, con los amigos y parientes, en cómo hablan, caminan y visten. Lo que se compra no se deja en la tienda; así quien pertenece a Cristo no se debe al hombre ni a sí mismo, y no cambia lo que Dios le dio como si Dios hubiera fallado. Dios quiere el ser completo, espíritu, alma y cuerpo, guardado irreprensible. Es un dueño amoroso, servido con temor reverente y no con miedo. Él quiebra el yugo y rompe las ataduras; por eso la iglesia permanece firme en la libertad con que Cristo la hizo libre, sin recoger otra vez las ataduras que el enemigo ofrece, hasta cantar con los redimidos el cántico nuevo.
Puntos clave
- Cristo es el único digno de abrir el libro, porque con su sangre redimió para Dios gente de todo linaje, lengua, pueblo y nación.
- La iglesia no es propiedad de ningún líder: Cristo la compró, y sus miembros son ovejas del prado del Señor.
- Nadie alcanza el perdón por obras ni por religión; las obras vienen después de ser lavados por la sangre de Cristo.
- Comprados por precio, cuerpo y espíritu glorifican a Dios en el hablar, el andar y el vestir.
- Firmes en la libertad de Cristo, los redimidos no vuelven a cargar el yugo que el Señor ya quebró.
Textos mencionados
- Apocalipsis 5:9-14
- Romanos 5:8-9
- Efesios 1:7
- Hebreos 13:12
- 1 Pedro 1:18-19
- 1 Corintios 6:20
- 1 Tesalonicenses 5:23
- Gálatas 5
- Hebreos 10:19