Predicación

Lo que distingue a la verdadera iglesia de Dios

Pastora Karla LopezHechos 2:43-47

Resumen

Hechos 2:43-47 retrata a la iglesia primitiva: temor sobre toda persona, maravillas y señales, creyentes juntos que compartían sus bienes según la necesidad, perseveraban unánimes y comían con alegría y sencillez de corazón, mientras el Señor añadía cada día los que habían de ser salvos. Muchas religiones dicen tener la iglesia verdadera, pero la iglesia nació en Pentecostés, cuando unos 120 fueron llenos del Espíritu Santo, y lo que la distingue es esa presencia de Dios en cada creyente. La iglesia no son cuatro paredes: somos cada uno de los que la formamos.

Donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Él convence de pecado, rompe las cadenas y transforma de gloria en gloria. Por eso la iglesia va en contra de las corrientes de este mundo que antes seguía. El Espíritu rompe con las diferencias: no caben el racismo, la acepción de personas, la envidia ni la murmuración, que opacan al creyente en lugar de hacerlo resplandecer. Para Dios no hay diferencia entre judío y griego; Cristo derribó la pared intermedia, y los límites los ponemos nosotros. Su presencia no es emoción de un culto: produce frutos, cambios y sacia el corazón.

La iglesia primitiva, perseguida, crecía porque oraba, buscaba a Dios y permanecía unida; hoy muchas iglesias que brillaban están apagadas por el descuido, los afanes y las riquezas. Cristo pidió que todos sean uno, y mientras hay contiendas adentro, el enemigo gana ventaja afuera, donde hay almas perdiéndose. El Señor llamará a cuenta y nadie tendrá excusa. La distinción se ve en la conducta fuera del templo y en el sentir de Cristo, que se despojó y tomó forma de siervo: el creyente deja el yo y el orgullo, aprende a servir y refleja a Cristo aunque lo critiquen. Llena del Espíritu, la iglesia resiste las fiestas paganas sin ceder por quedar bien con compañeros o familiares.

Puntos clave

  • La iglesia nació en Pentecostés, y la presencia del Espíritu Santo en cada creyente es lo que la hace verdadera.
  • Donde está el Espíritu del Señor hay libertad: rompe cadenas, convence de pecado y transforma de gloria en gloria.
  • En Cristo no hay diferencia de naciones; el racismo, la envidia y la murmuración opacan a quien dice estar lleno del Espíritu.
  • Iglesias que antes brillaban se apagaron por el descuido, los afanes y las riquezas; la primitiva crecía orando y unida.
  • Tener el sentir de Cristo es despojarse del yo y del orgullo, aprender a servir y reflejarlo afuera aunque critiquen.

Textos mencionados

  • Hechos 2:43-47
  • 2 Corintios 3:17-18
  • Efesios 2:2
  • Romanos 10:12-13
  • Gálatas 3:28
  • Juan 17
  • Filipenses 2:5