Predicación

No hay condenación para los que estamos en Cristo

Pastor Mauro MartínezJuan 5:24-29

Resumen

En Juan 5, cuando Jesús dice de cierto, de cierto ante las multitudes, la repetición señala algo de suma importancia: un asunto de vida eterna o de condenación. Mientras no tenga a Cristo, todo ser humano sigue bajo la condenación que el pecado trajo al mundo. Ante la palabra solo caben dos respuestas, recibirla o rechazarla, y quedarse indeciso ya es rechazarla. Jesús lo aclara: quien oye su palabra, no cuentos ni discursos elocuentes, y cree al que lo envió, tiene vida eterna desde ahora y ha pasado de muerte a vida.

Creer a la palabra es practicarla. No hay condenación para los que están en Cristo Jesús y no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. El que no cree ya ha sido condenado, porque la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas, ya que sus obras eran malas. Dios no es injusto: el ser humano se condena a sí mismo al rechazar la luz para que sus obras no sean reprendidas, como aquel que negaba ser ladrón con el televisor robado a cuestas. Aun así, la voz de Jesús sigue llamando a los muertos espirituales, y aunque los pecados sean como la grana, Dios los emblanquece como la nieve, gratuitamente. Después de la muerte no hay purgatorio que libre: está establecido morir una sola vez y después el juicio.

Vendrá la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo: los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, y los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación, mil años después, para el juicio del gran trono blanco. Los placeres del mundo son un engaño momentáneo, y las excusas halladas en otros no salvan, porque el que salva es Cristo. Lo bueno se practica ahora, sin apariencias, para resucitar con los primeros o ser transformados al sonar la trompeta. El camino es sencillo: escuchar la palabra, creerla y practicarla.

Puntos clave

  • Ante la palabra de Dios solo caben dos respuestas, recibirla o rechazarla; quedarse indeciso ya es rechazarla.
  • Creer a la palabra es practicarla, y la vida eterna comienza a fluir desde que se escucha y se recibe.
  • Dios no es injusto: el ser humano se condena al amar más las tinieblas que la luz para no dejar sus obras malas.
  • La voz de Jesús sigue llamando a los muertos espirituales, y pecados como la grana quedan blancos como la nieve, gratuitamente.
  • Hay una resurrección de vida para quienes hicieron lo bueno y otra de condenación que termina en el juicio del gran trono blanco.

Textos mencionados

  • Juan 5:24-29
  • Romanos 8:1
  • Juan 3:18-21
  • Hebreos 9:27
  • Isaías 1:18
  • Apocalipsis 20