Predicación
¿Cómo está tu amor por Dios?
Resumen
Un hombre se acercó a Jesús con una pregunta para tentarlo, y el Señor respondió con el primero y grande mandamiento: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y al prójimo como a uno mismo. Nadie puede saber si otro ama a Dios de verdad o solo de labios, pero delante de Dios estamos al descubierto, y él conoce si el corazón está lejos aunque los labios le adoren.
El amor puede enfriarse como en tantas parejas: de novios se visten lo mejor y se buscan a cada momento, pero en el matrimonio llegan los problemas y aquel gran amor se apaga. Con Cristo no hay motivo para dejar de amar, porque él nunca nos hace mal. No fue a la cruz porque Judas lo vendiera ni por los sacerdotes o los romanos, sino por amor, y no se reservó nada. Aun así, se puede venir a la casa de Dios solo por cumplir, olvidando las primeras obras y el fuego del principio. Daniel no dejó de orar ante el foso de los leones, y la mujer que regó con lágrimas los pies de Jesús en casa de Simón muestra que no hay lugar más alto que estar a sus pies.
La iglesia está llamada a ponerse a cuentas con Dios, recordar de dónde se ha caído y arrepentirse. El creyente busca a Dios en lo secreto, se deleita adorándole antes de pedir y no deja que el enemigo apague lo que Dios comenzó, porque las experiencias con él mantienen de pie. No se avanza con fuerza humana, sino con el poder del Espíritu Santo, que prepara una iglesia para irse con su amado. Ese amor alcanza también al prójimo: orar por los enemigos, no dejar que el sol se ponga sobre el enojo para no quedarse cuando suene la trompeta, y no despedir con las manos vacías al hermano en necesidad.
Puntos clave
- Jesús declaró que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente es el primero y grande mandamiento.
- Cristo no fue a la cruz por Judas ni por los romanos, sino por amor, y no se reservó nada; no hay motivo para dejar de amarle.
- Como el amor de novios que se enfría en el matrimonio, el primer amor a Dios puede apagarse cuando se viene a la iglesia solo por cumplir.
- Las experiencias con Dios en lo secreto, adorándole antes de pedir, son las que mantienen de pie al creyente.
- Amar al prójimo incluye orar por los enemigos, no guardar enojo y no despedir con las manos vacías al hermano necesitado.
Textos mencionados
- Mateo 22:37-40